Roberto Henríquez es un enólogo chileno originario de Concepción, en la Región del Biobío. Estudió agronomía y enología en la Universidad de Concepción y, tras su formación, adquirió experiencia en bodegas de Canadá, Sudáfrica y Francia, donde trabajó con el reconocido enólogo René Mosse en el Valle del Loira. Esta última experiencia influyó significativamente en su enfoque hacia la viticultura orgánica y biodinámica.
En 2015, Henríquez fundó su propia bodega en su región natal, con el objetivo de rescatar y destacar viñedos centenarios en las zonas de Itata y Biobío. Trabaja con variedades tradicionales como País, Moscatel de Alejandría, Chasselas (conocida localmente como Corinto), Semillón y Cinsault, cultivadas en suelos de granito, arcilla roja y cuarzo.
Comprometido con prácticas agrícolas sostenibles, Henríquez evita el uso de herbicidas y pesticidas, no emplea riego y sigue principios orgánicos, incluyendo compostaje y uso de biofertilizantes. Su enfoque enológico se basa en métodos tradicionales, como la fermentación con levaduras autóctonas y la mínima intervención en bodega, buscando reflejar la pureza y autenticidad del terruño chileno.
Entre sus vinos destacados se encuentran:
- Pipeño: Elaborado a partir de uvas País de viñas centenarias, siguiendo métodos tradicionales que datan de la época colonial.
- Santa Cruz de Coya: Un vino tinto que refleja la esencia de las antiguas viñas del Biobío.
- Ribera del Notro: Un ensamblaje que combina variedades locales, mostrando la diversidad y riqueza de los viñedos del sur de Chile.
Henríquez ha sido reconocido por su labor innovadora en la enología chilena, siendo destacado como uno de los enólogos jóvenes más prometedores del país.