La bodega es un proyecto del jóven Manuel “Manu” Michelini. Ubicada en Labastida, un lugar singular, donde una cresta atrae el viento cantábrico procedente de los embudos del mar sobre las margas calcáreas blancas. A medida que la ladera de la montaña cae en cascada, el terreno alterna entre gargantas estrechas y mesetas cortas, detenidas por paredes de salientes rocosos cubiertos de maleza. Estos afloramientos miran hacia los suelos rojos de abajo, más cerca del río.
El terruño aquí es específico de los efectos del suelo, la elevación y la ubicación debajo del pico superior. En cierto modo hace demasiado fresco para una maduración perfecta donde en las zonas más cálidas el viento entra como alivio y mitigante a la deshidratación y maduración desfavorable.
La bodega está ubicada en la parte alta del pueblo, en cuevas que datan del siglo XII, lo que garantiza una temperatura y humedad constantes para que los vinos envejezcan en foudres estables. Los vinos se remontan y maceran con un 40-50% de raspón y una crianza de 22-23 meses en fudres nuevos de roble francés.